La clave para vivir con más calma está en los primeros minutos del día. Al menos, es lo que defiende el Slow Morning, una práctica que invita a desacelerar y comenzar el día de manera más tranquila y consciente. En un mundo donde las prisas y el estrés parecen haberse convertido en la norma, el concepto de Slow Morning busca contrarrestar la frenética rutina matutina que suele caracterizar la vida moderna, permitiendo a las personas establecer un tono de serenidad y equilibrio desde el momento en que se despiertan. ¿Te animas a empezar el día con un take it easy?
El Slow Morning consiste en dedicar tiempo a disfrutar de los primeros momentos del día sin prisas. No se trata de un horario rígido ni de agregar más actividades a tu rutina, sino de permitirte experimentar cada momento con calma y enfoque, priorizando el bienestar físico y mental. Respirar, centrarte en cómo te sientes esa mañana, chequear tu estado físico e intentar conectar con el aquí y ahora, son algunas de las claves para llevarlo a la práctica.
Las mañanas lentas ofrecen una oportunidad para conectar con uno mismo antes de sumergirse en las exigencias del día. Este espacio para la introspección permite que las personas puedan estar más conscientes de sus pensamientos y emociones. Además, el Slow Morning ayuda a reducir el cortisol, la hormona del estrés, desde el primer momento, favoreciendo un estado mental más relajado y positivo.
Empezar el día de forma más pausada también permite incorporar hábitos saludables, como una alimentación consciente, ejercicio suave (como estiramientos o yoga) o una rutina de skin care que nos ayudará a vernos y sentirnos mucho mejor. Asimismo, se puede aprovechar esos primeros minutos para establecer una rutina tranquila y organizada con la que será más fácil concentrarse en las tareas importantes y trabajar con mayor productividad y eficiencia.
¿Cómo crear una rutina de Slow Morning?
Implementar una rutina de Slow Morning no requiere de cambios drásticos, sino de pequeños ajustes en cómo abordas las primeras horas del día. Aquí algunas ideas clave para comenzar:
1. Despertar temprano y sin prisas
Uno de los primeros pasos es evitar despertar con el tiempo justo. Permítete unos minutos adicionales en la cama, sin la presión de levantarte de inmediato. Utiliza una alarma suave o natural (como un despertador de luz), que te ayude a comenzar el día con una transición tranquila.
2. Practica el mindfulness
Dedica unos minutos al mindfulness o la meditación. Puedes comenzar con ejercicios de respiración o simplemente observar tus pensamientos y emociones. Esto te ayudará a iniciar el día con mayor claridad mental y serenidad.
3. Desayuno consciente
En lugar de apresurarte con un café y un bocadillo, reserva tiempo para un desayuno equilibrado y nutritivo. Saborea cada bocado sin distracciones, como el teléfono o la televisión. Comer de manera consciente puede mejorar tu digestión y aumentar la sensación de satisfacción.
4. Movimiento suave
Incorporar alguna forma de movimiento suave, como estiramientos, yoga o una caminata matutina, es una excelente manera de activar el cuerpo sin someterlo a demasiado esfuerzo. Esto te ayudará a mejorar tu circulación y despertar de forma más natural.
5. Tiempo para una actividad personal
Dedica tiempo a hacer algo que disfrutes, como leer, escribir, escuchar música o simplemente contemplar el amanecer. Este espacio personal es clave para empezar el día haciendo algo que te genere placer y te inspire.
6. Desconecta de las redes sociales
Evita comenzar el día revisando el teléfono o las redes sociales. Esto puede alterar la sensación de calma que quieres lograr. Intenta mantener las primeras horas del día libres de pantallas para enfocarte en ti mismo.