El viento acaricia suavemente las aspas de los molinos, mientras el horizonte se viste con los tonos dorados del otoño manchego. Consuegra, a poco más de una hora y media de Madrid, es un destino que parece sacado de un cuadro de paisajes bucólicos y relatos cervantinos. Este pintoresco municipio toledano invita a los viajeros a desconectar de la rutina mientras exploran su historia, gastronomía y vistas que evocan la esencia de Castilla-La Mancha. Recorremos este lugar cargado de historia.
Consuegra se presenta como una escapada perfecta para quienes buscan combinar naturaleza, cultura y un toque de aventura. En otoño, el clima templado y la luz dorada de la estación realzan la belleza de sus colinas, donde se alzan los icónicos molinos de viento del Cerro Calderico. Estas estructuras, símbolos del pasado agrícola de la región, se alzan majestuosas junto al Castillo de Consuegra, una fortaleza que narra siglos de historia, desde su construcción musulmana en el siglo X hasta su importancia estratégica en las guerras medievales.
El conjunto de molinos, formado por 12 ejemplares declarados Bien de Interés Cultural (BIC), es uno de los mejor conservados de La Mancha. Cada uno tiene un nombre inspirado en la obra de Cervantes, como Rucio, Clavileño o Espartero, y en algunos, como el molino Bolero, se puede visitar su interior para conocer el antiguo proceso de molienda del trigo. Desde allí, las vistas son inigualables: el pueblo a sus pies, rodeado de campos que se extienden hasta el horizonte, es una postal de pura serenidad.
A un paso de los molinos, el Castillo de Consuegra ofrece otra perspectiva del pasado manchego. Este imponente edificio, con sus torres y murallas perfectamente restauradas, invita a los visitantes a recorrer sus patios y pasadizos. La Orden de San Juan de Jerusalén fue la encargada de ponerlo en pie y, por ello, está hermanado con el Crac des chevaliers de Siria, perteneciente a la misma orden. El Ayuntamiento de Consuegra ofrece visitas guiadas que incluyen entrada y visita al castillo de Consuegra, al molino de viento Bolero y al Museo Municipal por 7 euros para adultos y 3,50 euros para niños. Toda la información sobre reservas se puede consultar aquí.
Deleite para el paladar
Más allá de sus famosos molinos y su castillo, el propio pueblo es un lugar lleno de historia y cultura. Sus calles estrechas y empedradas esconden pequeñas joyas como la Iglesia de San Juan Bautista, con su elegante estilo barroco, o la Plaza de España, un punto de encuentro donde la vida local late con tranquilidad. Otra visita obligada es la Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, un lugar de devoción profundamente arraigado en la población local.
Y no se puede visitar Castilla-La Mancha sin saborear alguno de sus ricos platos. Los quesos manchegos, el cordero asado y los platos elaborados con azafrán, el «oro rojo» que se cultiva en la zona, son protagonistas indiscutibles. En octubre, la Fiesta de la Rosa del Azafrán llena las calles de color y tradición, con actividades que van desde mercados artesanales hasta exhibiciones de la recolección de esta valiosa especia.
Consuegra también acoge eventos temáticos como Consuegra Medieval en agosto, que transporta a los visitantes a la Edad Media con justas, mercados y espectáculos. Además es un punto de partida ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Varias rutas parten desde el Cerro Calderico hacia los alrededores del pueblo, permitiendo a los visitantes adentrarse en los vastos campos manchegos.
La mejor forma de llegar desde Madrid es en coche, siguiendo la A-4 y luego la CM-42. En poco más de 90 minutos, estarás en este enclave manchego. Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda llegar temprano y comenzar con un paseo por los molinos, seguido de la exploración del castillo. O si tienes ocasión, quedarte varios días para exprimir al máximo este rincón tan mágico.