Puede que suene como una promesa de crema antiarrugas neuronal, pero la ciencia lleva años diciéndonos que sí se puede. Y no, no es ninguna fantasía ni tiene ningún truco. Es neurogénesis: la capacidad del cerebro adulto para generar nuevas neuronas. Y para conseguir esto no tendréis que comprar un novedoso fármaco ni apuntaros a ninguna charla, la clave de la neurogénesis ha estado todo este tiempo delante de nosotros: ejercicio, buena alimentación, aprendizaje continuo y un manejo saludable del estrés. Quién lo diría, ¿eh?
La neurogénesis ha pasado de ser una herejía científica a convertirse en el nuevo tema de moda dentro de la neurobiología. Ya en los 90 los pioneros en el campo demostraron que el hipocampo, una región crucial para la memoria y el aprendizaje, puede seguir creando nuevas neuronas en la edad adulta, algo que muchos estudios siguen avalando. Es decir, dentro de tu cerebro siempre aparecerán neuronas nuevas a ayudarte aprender inglés, pero tienes que ponerles un buen menú que les invite a venir.
El menú para esta fiesta cerebral es fácil de digerir. De entrante, deporte. Correr, nadar, pedalear… lo que se te antoje. Y es que, como evidencia este estudio, al practicar deporte, las endorfinas se mezclan con un chute de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro, si te gustan las siglas), que es una molécula clave para la multiplicación neuronal. Y no necesitas ser deportista de elite; basta con moverte a diario para notar el cambio. Además, el efecto se siente en el hipocampo, que se encarga de que recuerdes dónde dejaste el cargador del móvil.
El primer plato es otro conocido: una buena dieta, rica en omega-3, frutas, verduras y granos integrales. El aceite de oliva, podría ser la copa de bienvenida a tus nuevas neuronas. Estudios sugieren que la dieta mediterránea mejora la función cognitiva y se asocia a una mayor salud cerebral. Suena más efectivo que cualquier batido detox de moda.
Pero la neurogénesis no se consigue solo con esto, falta el plato principal. Aprender algo nuevo: un idioma, tocar la guitarra o simplemente leer sobre temas que te sacan de tu zona de confort, es la chispa que enciende el cerebro. Cada nuevo reto cognitivo, como recalca esta investigación, es un empujoncito a la neurogénesis, construyendo un colchón más mullido para amortiguar la caída de la memoria con el paso de los años.
¿Y el postre? Gestionar el estrés. Porque, amigo, el cortisol es la kryptonita de tus neuronas. La meditación, la respiración consciente o unas sesiones de yoga sin postureo te pueden ayudar como defiende esta investigación. que sea menos instagrameable que un brunch con aguacate, pero tu cerebro te lo agradecerá a largo plazo. Así que ya sabes, la neurogénesis no es una moda ni una pastilla sospechosa de la teletienda. Es el recordatorio de que, a pesar de los años, tu cerebro sigue siendo un eterno Peter Pan con debilidad por las segundas oportunidades. Aprovéchalo.