No todo el lujo está en los detalles dorados ni en los manteles con apresto. A veces basta un horizonte despejado, un bocado inesperado y el vaivén constante del Atlántico para entender que el lujo real es el tiempo bien vivido. En Costa Adeje, donde el sol se posa lento sobre el océano y La Gomera se recorta como una postal en movimiento, Almar ofrece justo eso: una cocina con vistas y alma, donde cada plato parece saber a mar, a viaje y a sueño cumplida.
La carta de Almar es un reflejo de la diversidad y la innovación. Los chefs han sabido combinar ingredientes locales de alta calidad con técnicas y sabores de la cocina española, italiana y japonesa, creando platos que sorprenden tanto por su presentación como por su sabor. Desde un tataki de atún rojo con salsa de coco y wasabi hasta una magnífica vieira con bechamel de coco, cada propuesta busca deleitar y emocionar al comensal. Pero sin duda, su lubina con salsa de palomitas fue lo que nos dejó sin palabras.
El restaurante ofrece también menús degustación muy completos
Además, el restaurante ofrece menús de degustación que permiten explorar una variedad de sabores y texturas, acompañados de una cuidada selección de vinos que realzan cada plato. Nosotros probamos uno de ellos y nos resultó de lo más variado y completo, brindándonos, además, un maridaje exquisito para cada bocado. La atención al detalle y el compromiso con la excelencia se perciben en cada aspecto del servicio, haciendo de cada visita una ocasión especial.
El menú degustación de Almar es una travesía bien medida, pensada para recorrer los pilares de su cocina sin prisas ni sobresaltos. Empieza con una selección de aperitivos del chef que, más que abrir el apetito, funcionan como carta de presentación: técnica cuidada, producto noble y un claro gusto por el contraste. El ravioli del chef con un sobresaliente sabor a bogavante, el pescado local al estilo Almar y el wagyu A5 como colofón son una escalada de sabor y textura que cierra la experiencia con la contundencia y elegancia de quien sabe exactamente a dónde quiere llevarte.
Un lugar para recordar
El diseño de Almar combina elegancia y confort, con una decoración que armoniza con el entorno natural. La terraza, orientada hacia el mar, es el lugar perfecto para disfrutar de una cena al atardecer, mientras la brisa marina y el sonido de las olas acompañan la experiencia gastronómica. El ambiente relajado y acogedor invita a prolongar la velada y dejarse llevar por todas sus texturas, aromas y sabores.
Almar es una experiencia completa para los sentidos
Almar no es solo un restaurante, es un destino en sí mismo que ofrece una experiencia completa para los sentidos. Su propuesta culinaria innovadora, su ubicación privilegiada y su atención al detalle lo convierten en una parada obligatoria para quienes visitan Tenerife en busca de momentos memorables. Ya sea para una cena romántica, una celebración especial o simplemente para disfrutar de una buena comida con vistas espectaculares, Almar promete dejar una impresión duradera en cualquiera que se siente a su mesa.