Vivimos en un tiempo que lo mide todo: productividad, éxito, metas, validación. Pero entre tanta autoexigencia, la confianza —en uno mismo, en los demás, en la vida— se ha convertido en un bien escaso. El coach y formador Javi Castillo Rubio propone detenerse, respirar y recordar algo esencial: “el valor ya vive en ti”. Su libro ‘El arte de reconocer tu valor’ (Desclée De Brouwer, 2025) es una invitación a mirar dentro, a reconciliarse con la vulnerabilidad y a aprender que confiar no es un destino, sino una forma de estar en el mundo.
1. La vida es un puzle que no se controla
Vivimos intentando dominarlo todo, planificar, anticipar, prever. Pero el control es una ilusión que solo genera tensión. «Tranquilo, nada está bajo control. Aceptar la incertidumbre es fundamental porque realmente controlamos muchos menos factores y situaciones de las que nuestra mente nos puede hacer creer», comenta el autor, recordando que aceptar la incertidumbre es el primer paso hacia la serenidad. «En la vida estamos a merced de cambios que no podemos prever, pero el misterio también puede mostrarnos aquel potencial que no creemos capaces de alcanzar. Es crucial darse cuenta de que puedes hacer el máximo, de lo que depende de ti.», añade Castillo.

2. Reconoce el valor que ya vive en ti
No hay que ganarse el valor ni demostrarlo. Ya lo tenemos, aunque a veces lo olvidemos. «El valor personal está presente más allá de tu autoestima; es inmutable. Tu valor no depende de tu estado personal en una circunstancia o etapa concreta de tu vida. A ratos, nos sentiremos vacíos o perdidos. Es importante darles espacio a esos estados, comprendiendo que vamos a transitar momentos agradables y desagradables. Por lo tanto, en este caso, reconocer el valor es darse cuenta de los recursos personales que puedes activar para acompañarte mejor», explica Castillo. Reconocerlo implica revisar las creencias que te dicen lo contrario. «¿En qué pensamientos estoy depositando mi confianza?», invita a preguntarse. Aceptar que vales, incluso cuando te sientes vacío, es el primer gesto de amor propio.
3. Cambia la mirada: encuentra belleza en lo cotidiano
Nos educaron para buscar lo extraordinario, pero la plenitud suele esconderse en lo simple. «Vivimos en un período social de fuegos artificiales donde importan más las formas y apariencias que el fondo», dice el autor. Él aprendió la gratitud acompañando a niños con cáncer. «Te das cuenta de lo realmente importante: el cariño, el cuidado, la empatía. Esta mirada te ayuda a comprender que somos un equipo y que entre todos construimos el bienestar individual y social», asegura el coach. Mirar así la vida es un acto de confianza y humildad.

4. Habita tus hábitos
Somos lo que repetimos. Por eso, cambiar comienza por observar cómo vivimos cada día. «El hábito más importante para fortalecer nuestra confianza es el de relacionarnos de manera saludable con nuestros pensamientos y emociones. Saber que puedes gestionar aquello que te sucede a nivel interno genera mucha confianza», explica Castillo. Hablarte con cariño, legitimarte, reconocer tus habilidades: pequeños gestos que construyen una base sólida. «El hábito sí hace al ser humano», apunta.
5. Cuida tu diálogo interior
La voz interna puede ser nuestra aliada o nuestro juez más cruel. «Es imprescindible darse cuenta de cómo nos hablamos y no normalizar aquello que nos decimos», comenta el coach. A veces basta con imaginar cómo hablarías a alguien a quien quieres en tu situación: ese cambio de tono marca la diferencia. «Nos solemos hablar con un juez interno feroz y todos aquellos pensamientos y creencias que se limitan a blanco o negro nos alejan de confiar en nosotros. Porque no solo nos alejan de nuestra confianza los pensamientos catastróficos, también aquellos que adolecen de autocrítica, aunque no lo parezca», añade.
6. Aprende a ser ingeniero de tu mente
La mente no es el enemigo, sino una herramienta. «Lo entendí con 21 años, cuando me diagnosticaron TOC puro», comparte el autor. Desde entonces, aprendió a observar los pensamientos sin obedecerlos: «Tenemos pensamientos, no somos nuestros pensamientos. Aproximadamente, el 95% de los pensamientos que experimentamos son automáticos y repetitivos. Por lo tanto, para escucharnos y guiarnos, hay que ir más allá de lo que pensamos. También depositar nuestra escucha en nuestros valores, sensaciones, emociones o estados de ánimo». Usar la mente a favor es aprender a elegir qué ideas seguir y cuáles dejar pasar, como platos en un restaurante giratorio.

7. Gestiona tus emociones con ternura
El bienestar no llega por evitar el miedo o la tristeza, sino por aprender a convivir con ellos. «La vulnerabilidad y la ternura juegan un papel clave para gestionar lo que sentimos», asegura Castillo. « Sentir es algo humano y aceptarlo es aceptarnos. Y, por otra parte, la ternura, el cariño y la compasión nos ayudan a cuidar lo que nos sucede a nivel personal cuando acogemos en nosotros una emoción o varias», recuerda el autor. Cuando una emoción llega, hay que escucharla y dejarla ir, no quedarse atrapado en ella.
8. Encuentra la calma en el silencio
En un mundo saturado de estímulos, el silencio se vuelve un acto de resistencia. «El silencio que propongo no es ausencia de ruido, sino atención y presencia. Todo va muy rápido y necesitamos desacelerar para poder generar espacio dentro y fuera de nosotros», indica el autor. Pausar no es rendirse: es permitir que la mente se aclare. «Necesitamos desacelerar para generar espacio dentro y fuera de nosotros. Entre pensamiento y pensamiento hay espacio con el que puedes conectar con la tranquilidad y la paz», agrega. Y para todo ello, la meditación es una herramienta valiosísima.

9. Sé quien eres con autenticidad
Nos cuesta mostrarnos tal como somos porque tememos no encajar. «Queremos sentirnos parte y, por tanto, nos adaptamos a los diferentes moldes que facilitan la organización y la estructura como individuos y como sociedad. Para nuestra supervivencia es mejor parecer que desaparecer. Y por ello, creemos que necesitamos adquirir y ganar diferentes merecimientos», dice Castillo. Pero aparentar también desgasta. La autenticidad es exponerse sin filtros, sino actuar con coherencia. «Vivir desde la autenticidad significa ser honestos con nosotros mismos, con nuestras luces y sombras. Reconocer el potencial que tenemos y también la limitación. Pero vivir desde la autenticidad no significa ser un kamikaze. Es inteligente saber cómo jugamos nuestra autenticidad, con quién y dónde», matiza.
10. Transforma tu realidad desde tu valor
El cambio externo llega cuando te transformas por dentro. «Reconociendo nuestro valor abrimos paso al coraje y a la sabiduría de los recursos personales», explica. Confiar en uno mismo no elimina la vulnerabilidad, la ilumina. «Vivir desde tu Valor es vivir desde y en ti», agrega. Quizá ahí, en esa calma que no depende de nada, comienza la verdadera libertad.