Si Madrid tuviera un árbol genealógico de la cultura nocturna y musical de las últimas dos décadas, los hermanos Paco y Dani Marín ocuparían un lugar en el tronco principal. Tras marcar una época con el legendario Costello Club, los Marín cerraron aquella sala en 2021 tras 16 años de andadura, no por la pandemia, sino simplemente por dar por cumplida una etapa vital.
Su nueva apuesta es Costello Market, ubicado en la misma dirección estratégica. No es un restaurante convencional, ni un mercado al uso, ni un garito de música. Es, en palabras de sus creadores, un punto de encuentro que busca recuperar la esencia de la calle y el «espíritu de barrio» sin perder ese toque canalla que siempre ha definido su sello personal.

Una propuesta gastronómica fragmentada
Costello Market se estructura como un mercado de sabores donde conviven distintos conceptos bajo un mismo techo, permitiendo una experiencia dinámica y compartida. La carta no es fija y va cambiando, pero sin renunciar al alma que caracteriza a este local: la cocina de barrio.
Cuatro “puestos de comida” se dan encuentro en este local, que busca ser el refugio de los clásicos madrileños. Tortilla de patatas, croquetas, albóndigas… Es decir, los platos castizos que conectan con las raíces del barrio, pero sin renunciar a un toque moderno. Si lo visitáis y está en el menú no dejéis de probar su ensaladilla rusa, personalmente nos encantó.
Esto de que no exista un menú rígido no es capricho ni excentricidad, sino que responde a dos objetivos que nos han convencido. El primero poder adaptar su propuesta gastronómica a los mejores ingredientes disponibles, y en segundo lugar, y casi más importante, sorprender a sus clientes, que acuden un viernes por la noche sin saber que platos habrá o si algún concierto o torneo de mus tendrá lugar.

La música como alma del proyecto
A diferencia de otros mercados gastronómicos que utilizan la música como simple ruido de fondo, en Costello Market es el eje vertebrador. El espacio nace con una idea clara: ser un lugar de barrio donde comer bien, escuchar buena música y pasar un buen rato. Con buena música todo el rato, una gran biblioteca con títulos variados que poder disfrutar mientras tomas algo y muchos vinilos para escoger y poner a tu gusto, es el espacio donde desconectar del ajetreo diario.
Más allá de la música ambiente, programan conciertos y sesiones en directo, montan torneos de mus que recuperan ese ritual castizo de barra y pique sano, y juegan con la sorpresa como parte de la experiencia: apariciones puntuales de artistas conocidos, actuaciones íntimas no anunciadas y pequeños eventos culturales que convierten una visita cualquiera en una noche con anécdota. Ese punto imprevisible —hoy cena tranquila, mañana mini concierto clandestino— es, en el fondo, lo más Costello de todo.

Es el sitio perfecto para quienes buscan comer bien sin protocolos rígidos
Costello Market llega para demostrar que el eje de Arganzuela ya no es solo un lugar de paso hacia el Matadero, sino un destino gastronómico con entidad propia. Es el sitio perfecto para quienes buscan comer bien sin protocolos rígidos, disfrutar de un buen vino o una caña y, sobre todo, dejarse sorprender por una banda sonora que cuida el oído tanto como la cocina cuida el paladar.
Los Marín vuelven a hacer lo que mejor saben: crear espacios donde la gastronomía y la música conviven sin jerarquías, donde puedes empezar tomando un café por la mañana, seguir con una comida informal al mediodía y acabar en un concierto íntimo por la noche. Todo sin moverte del barrio, todo con ese sello Costello que ya es marca registrada en la escena madrileña.