Cuando cruzas la puerta de Taberna La Rox, la sensación no es la de entrar en un restaurante cualquiera, sino en un espacio que respira barrio, producto y autenticidad. Ubicada en la calle de Lope de Rueda, a un paso del emblemático Parque del Retiro, esta taberna —que ha conseguido un sol Repsol por su propuesta gastronómica honesta y precisa— se ha instalado en el corazón gastro del barrio con una claridad de ideas que pocos locales alcanzan. Su filosofía es simple: cocina de producto excelente, respeto por la tradición y gestos contemporáneos que la revitalicen.
La responsable de esta apuesta es Roxana Tuki, a quien en el barrio ya conocen simplemente como La Rox. En su cocina combina la técnica con la valentía de ir más allá de lo esperable: aquí no hay receta de taberna repetida hasta el cansancio, sino reinterpretaciones que respetan la memoria de cada plato pero lo actualizan con precisión emocional y técnica. La carta de temporada se sostiene por productos frescos y proveedores locales, siempre atentos al mercado y a la variación natural de cada estación.

Su carta es variada y une tradición e innovación
El tapeo es una religión en La Rox, pero de calidad. Y aunque el ambiente es desenfadado, cada plato muestra una intención precisa. El arroz cremoso con chalota y puerro que probamos es el ejemplo perfecto: un arroz que se abraza, que acaricia la cuchara sin perder mordida, pleno de esa textura que solo consigue un correcto manejo del fuego y del fondo. Las ensaladilla rusa con aceite de piparra sorprende por su punto picante sutil, un giro que despierta el paladar sin traicionar el clásico.
El apartado de pescados ejemplifica la versatilidad de esta cocina: los dados de rape rebozados en harina de garbanzo no solo son un guiño al tapeo tradicional y a las opciones para dietas sin gluten, sino que reflejan cómo la técnica puede elevar un producto sencillo a la categoría de plato memorable. Y qué decir de la carta de carnes, donde cortes como el solomillo con salsa de chimichurri explotan de jugosidad y equilibrio, y los huevos rotos con gambas juegan con la nostalgia y la precisión, un puente perfecto entre lo clásico y lo moderno.

La taberna como espacio de vida cotidiana
Más allá de la comida, La Rox es una declaración de principios: el producto siempre por delante, la técnica al servicio de la sinceridad y la tradición reinterpretada con respeto. Esta taberna entiende el tapeo y la gastronomía como un acto social antes que un ejercicio de moda. Aquí no se come para impresionar en redes, sino para compartir, conversar y constatar que la calidad y el corazón de barrio son una fórmula que sigue funcionando.
El ambiente de La Rox se ajusta a esta visión. Dos espacios bien definidos —una barra acogedora donde el vermut y las cañas fluyen, y una pequeña sala interior con iluminación cálida ideal para citas más tranquilas— permiten que tanto encuentros informales como noches íntimas compartan el protagonismo. Este equilibrio demuestra que los creadores han comprendido muy bien el alma de una taberna moderna: un lugar donde el tiempo se estira, el vino fluye y el producto brilla.

Aquí el buen producto es el gran protagonista
En conjunto, Taberna La Rox se confirma como uno de los referentes gastronómicos más interesantes del entorno del Retiro. Su cocina es honesta, generosa y técnicamente solvente; sus platos, desde el arroz cremoso hasta los torreznos crujientes que tanto celebran los clientes, hablan de una chef consciente de su oficio y de un equipo que entiende la hospitalidad como acto de cariño. Roxana Tuki ha logrado —con mirada contemporánea y respeto por la tradición— un lugar donde la comida y la conversación se encuentran, donde la barra y la mesa conviven con naturalidad, y donde el producto siempre es protagonista.