ElRow no es un festival, es una fantasía con pulso electrónico, un carnaval futurista donde se celebra la música, el exceso, la libertad y el absurdo más lúcido. El pasado 1 de mayo, bajo un cielo que oscilaba entre la primavera y el delirio colectivo, 35.000 personas cruzamos las puertas del nuevo recinto ferial de Torrejón de Ardoz para entrar en otro mundo. Y salimos de allí un poco más felices, bastante más sudados y convencidos de que nadie hace una fiesta como esta. Así fue nuestra jornada en esta experiencia sensorial inolvidable que reafirma a ElRow como uno de los eventos más innovadores.
ElRow es una ciudad efímera diseñada para emocionar
Desde el momento en que crucé las puertas del recinto, supe que estaba a punto de vivir algo extraordinario. ElRow no es solo un festival; es una ciudad efímera diseñada para sorprender y emocionar. «Queremos que, al cruzar las puertas de elrow Town Madrid, el público sienta que entra en un universo paralelo donde todo está diseñado para sorprender, emocionar y hacer disfrutar», afirma Juan Arnau, uno de los responsables del evento.
Los ocho escenarios temáticos, desde la psicodelia de Hallucinarium hasta la intensidad de Horroween, ofrecen identidades visuales y sonoras únicas. Cada rincón cuenta una historia y el público se sumerge en un viaje sensorial de 12 horas. «ElRow es una marca de mucho color y la gente acude a divertirse y a pasarlo bien. Queremos que aquí la gente se sienta como en casa», asegura Cruz Arnau, la otra organizadora junto a su hermano Juan.
Más de 70 artistas actúan en los 8 escenarios del festival
La música electrónica es la gran protagonista del festival, con más de 70 artistas que ofrecen una mezcla de estilos —house, techno, tech-house, ritmos urbanos y latinos— para responder a la diversidad del público. «La música electrónica es el alma de ElRow, pero también una herramienta de conexión. No hay etiquetas ni diferencias en la pista, solo personas unidas por el ritmo, la energía y el deseo de pasarlo bien», defiende Juan Arnau. «El cartel refleja lo que buscamos: artistas con identidad, capaces de conectar con miles de personas sin perder el sentido del juego y la sorpresa», añade Víctor de la Serna, director musical del festival.
Un festival sin etiquetas
Este año, la mudanza desde IFEMA al recinto ferial de Torrejón de Ardoz no solo funcionó, sino que elevó el festival a un nuevo nivel. Más de 80.000 metros cuadrados de espacio al aire libre, zonas ajardinadas, sombra natural, un pequeño lago y una distribución mucho más fluida hicieron que la experiencia fuese más cómoda y respirable. «Uno de los grandes retos ha sido encontrar un recinto que se adapte al tamaño, complejidad y concepto inmersivo de ElRow Town. Por eso, este año nos trasladamos al Recinto Ferial de Torrejón de Ardoz. Otro reto importante es la logística, pero gracias al trabajo conjunto con los ayuntamientos de Madrid y Torrejón, hemos logrado una movilidad fluida, accesos reforzados y un transporte público eficaz», agradece Cruz Arnau.
ElRow es uno de los festivales más LGTBIQ+ friendly del momento
Uno de los aspectos más sorprendentes —y valiosos— del festival es su ambiente: abierto, inclusivo, LGTBIQ+ friendly, sin pretensiones ni prejuicios. Aquí nadie mira raro, nadie juzga el outfit ajeno, y todo el mundo parece estar ahí para lo mismo: bailar, desconectar, expresarse. ElRow tiene ese punto de locura luminosa que hace que cada asistente se sienta libre de ser quien quiera ser, sin filtro y sin freno. «La música es una herramienta de conexión. No hay etiquetas ni diferencias en la pista, solo personas unidas por el ritmo y el deseo de pasarlo bien», dice Cruz Arnau.
Ese espíritu de comunidad se siente en cada pasacalles de performers, en cada lluvia de confeti, en cada rincón decorado con mimo para generar una sorpresa más. No hay espacio vacío: hay escenarios dentro de escenarios, como The Arch by OCB, Desperados Avenue o Jail by Mucho FOMO, que suman capas de experiencia y refuerzan esa sensación de estar dentro de una película que cambia de género cada dos pasos.
El after oficial se hizo en Fabrik
Y por supuesto, la fiesta no acabó cuando se apagaron los focos. El after oficial en Fabrik mantuvo encendida la llama de la euforia hasta bien entrada la madrugada, para quienes todavía no habían saciado su dosis de fantasía electrónica. En definitiva, el fiestón de los fiestones. Y es que, que haya vendido todas las entradas no sorprende. Que deje ganas de volver, tampoco. Porque ElRow no se cuenta. Se vive. Y se recuerda, como todo lo que tiene carácter.
Foto: Javier Bragado