Pasea por el centro de Madrid con hambre y haz la prueba: cuenta cuántos restaurantes encuentras antes de dar con un plato de lentejas. Ramen, poke, smash burgers, tacos, baos, brunch de aguacate con nombre en inglés. Nada que objetar a ninguno de ellos, que la ciudad es mejor cuanto más cocinas caben en ella. Pero en algún momento, entre tanta bandera, la cocina española empezó a parecer una especie en retirada en su propio barrio. Por eso Mercado de la Reina 10 tiene algo de acto de rebeldía.
Empezar por donde se empieza: las tapas
Toda buena comida española arranca igual, y aquí no iba a ser la excepción. Lo interesante es que en Mercado de la Reina 10 no hace falta debatir qué pedir. La casa ofrece un menú especial de cinco tapas que resuelve el dilema de un plumazo y permite probar de un bocado buena parte del recetario nacional.
El recorrido va de la marinera murciana, con la ensaladilla sobre un pan crujiente y coronada con una anchoa, hasta el salmorejo, cremoso y cordobés como debe ser, o una alcachofa confitada que demuestra que la verdura también sabe ser protagonista cuando alguien le dedica tiempo. Cinco bocados que funcionan como un mapa en miniatura de España, de la huerta al Mediterráneo pasando por Andalucía.

La paella que no te esperabas
Y luego llega la sorpresa. Mercado de la Reina 10 no es una arrocería ni presume de serlo. Pues bien: sus paellas convencen. Convencen tanto que nos atrevemos a decir que pasarían el examen de un valenciano. Grano en su punto, sabor de fondo y una capa fina que separa una paella de un arroz con cosas.
La casa además se permite alguna licencia, y la mejor es la paella de cochinillo. Sobre el papel suena a provocación. En el plato, sin embargo, es una alianza sorprendentemente feliz: el arroz absorbe la potencia del cochinillo y el resultado es un plato que te desconcierta en el primer bocado y te conquista en el segundo.
El sabor del carbón
Las carnes y los pescados mantienen el nivel, con un producto de calidad que tiene además una aliada decisiva: la brasa. En Mercado de la Reina 10 se cocina al carbón, y eso se nota. La brasa no se limita a cocinar: deja un sabor ahumado y hondo que ninguna plancha sabe imitar, el sabor más antiguo de la cocina humana servido a dos manzanas de los musicales de Gran Vía.

La torrija, como manda la tradición
Y para cerrar, lo que no puede faltar en ningún restaurante español que se precie: la torrija. La de Mercado de la Reina 10 es una de las mejores que hemos probado, de esas que obligan a pedir otra cuchara para la mesa aunque nadie quisiera postre. Jugosa por dentro, caramelizada por fuera, con el empapado justo para no deshacerse ni resultar seca. Un final a la altura de un menú que no busca sorprender con inventos, sino con la contundencia de hacer bien lo que siempre ha estado ahí.
Mercado de la Reina 10 no pretende reconquistar el centro de Madrid, pero sí demostrar que la cocina española no tiene por qué haberse ido a los barrios de las afueras. Ve con hambre, pide el menú de tapas, atrévete con la paella de cochinillo y no te levantes sin la torrija. La rebeldía, a veces, consiste simplemente en comer como en casa.