En el siglo XVII, el Conde de Santa Ana de las Torres mandó construir esta casona de piedra en los Valles Pasiegos con una idea muy concreta en la cabeza: que fuera su refugio al volver de las Américas. El destino, que tiene sentido del drama, decidió otra cosa: el conde murió en el viaje de regreso. Nunca llegó a habitar el palacio que había soñado. Nunca durmió bajo sus vigas ni paseó por sus prados.
Cuatro siglos después, ese palacio por fin cumple su propósito original; dar refugio, acoger y hacer descansar. Y esa conexión histórica entre Cantabria y Perú, lejos de ser una anécdota olvidada, late hoy en cada rincón del hotel y, sobre todo, en su cocina. Pocas veces la historia de un edificio y su presente encajan con tanta elegancia.
El Palacio de la se encuentra en Las Presillas, una pequeña localidad del interior de Cantabria, a apenas media hora de Santander y a un mundo de distancia del turismo masificado. Es el único establecimiento cántabro que pertenece a la prestigiosa cadena Relais & Châteaux, y ostenta además la Llave Michelin, la distinción con la que la guía roja reconoce a los alojamientos más excepcionales. Once habitaciones. Solo para adultos. Rodeado de prados verdes salpicados de muros de piedra baja donde el tiempo, sencillamente, se comporta de otra manera.

La responsable es Malales Martínez Canut, propietaria e interiorista, que restauró el edificio y lo llenó de piezas seleccionadas en mercados y subastas de medio mundo: vajillas antiguas, candelabros chinos, cristalería francesa del siglo XVIII… Y aquí viene el giro: casi todo está a la venta. Si durante la cena te encaprichas del plato en el que te sirven, del candelabro que ilumina la mesa o del cuadro que cuelga frente a ti, puedes llevártelo a casa
Si el palacio es el cuerpo, el restaurante Trastámara es el corazón. Al frente está Renzo Orbegoso Hinojosa, chef limeño afincado en España desde hace años, que ha construido una carta donde el recetario cántabro y los sabores de su Perú natal dialogan con una naturalidad asombrosa. Y hay, además, una coherencia poética: un palacio construido por un hombre del Virreinato del Perú que hoy sirve causa limeña junto a cocido montañés. La historia cerrando su círculo en un plato.

El menú cambia con las estaciones, pero la filosofía se mantiene: producto de proximidad, elaboraciones cuidadas y esos pequeños viajes de ida y vuelta entre el Cantábrico y Lima. Se empieza con una selección de delicias para compartir y se continúa con platos que retratan a Orbegoso: la causa peruana rellena de langostino, los raviolis de centollo con salsa huancaína, el tiradito con tinta de calamar, junto a clásicos de la tierra como la merluza de pincho o el rape en su emulsión de pilpil. Los pescados llegan de la lonja de Santander y el Mercado de la Esperanza; las verduras, de huertas familiares locales y del propio huerto del palacio, que también surte de hierbas y cítricos las mermeladas del desayuno. Hasta el vino es propio: un tempranillo de Ribera del Duero criado en barrica de roble.
La zona wellness es, quizá, la mejor metáfora de lo que propone el Palacio de la Helguera. Su piscina climatizada de efecto infinito se asoma a los Valles Pasiegos durante todo el año, de modo que puedes flotar en el agua mientras contemplas el verde infinito de los prados cántabros, en invierno o en verano. Hay sauna, baño de vapor reservables para uso privado, un hidromasaje panorámico y un gimnasio equipado con maquinaria alemana de diseño. Todo pensado para lo mismo: que olvides qué hora es.

Porque el gran lujo que vende este hotel no es el mármol ni el oro ni la ostentación. Es el tiempo. En una época donde la hiperconexión forma parte del paisaje cotidiano, recuperar esos momentos de se ha convertido en el auténtico placer. El Palacio de la Helguera lo ha entendido antes que muchos: aquí el lujo se mide en silencios, en calidad de descanso, en la belleza serena de un entorno que no necesita hacer ruido para impresionar.
Usamos cookies para ofrecerte una mejor y más personalizada experiencia de publicidad y contenido y analizamos nuestro tráfico. Aceptando nos autorizas al uso de cookies.